Biografia del libertador Simon Bolívar, ó La independencia de la América del sud / Reseña histórico-biográfica

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[Ilustracion: SIMON BOLÍVAR]

BIBLIOTECA DE LA JUVENTUD

* * * * *

BIOGRAFIA

DEL LIBERTADOR
SIMON BOLÍVAR

ó

LA INDEPENDENCIA DE LA AMÉRICA DEL SUD

RESEÑA HISTÓRICO-BIOGRÁFICA

POR L. C.

PARIS

LIBRERIA DE ROSA Y BOURET
23, CALLE VISCOSTI, 23

* * * * *

1868

El general Bolívar es delgado, y algo menos de una regular estatura.
Viste bien, y tiene un modo de andar y presentarse franco y militar. Es
ginete muy fuerte y atrevido, y capaz de resistir grandes fatigas. Sus
maneras son buenas y su aire sin afectacion, pero que no predispone
mucho á su favor. Se dice que en su juventud fué de buena figura; pero
actualmente es de rostro pálido, pelo negro con canas, ojos negros y
penetrantes; pero generalmente inclinados á tierra ó de lado cuando
habla; nariz bien formada, frente alta y ancha y barba afilada; la
expresion de su semblante es cautelosa, triste….

* * * * *

Su carácter, viciado por la adulacion, es arrogante y caprichoso…. Su
imaginacion y su persona son de una actividad maravillosa…. Su voz es
gruesa y áspera; pero habla elocuentemente en casi todas materias….

* * * * *

(Retrato hecho por el general SUCRE.)

PROLOGO

Ardua empresa es la de escribir la biografia de los hombres célebres
contemporáneos. En todo tiempo, aquel que por sus méritos ha llegado á
colocarse sobre el nivel de las gentes, siempre se ha visto atacado por
la mordacidad de sus émulos y por muchos á quienes sus actos no podian
menos de herir, ora en sus intereses, ora en sus familias. ¿Que
resolucion se ha llevado á cabo sin lastimar intereses creados, sin
sembrar la devastacion y la muerte por todas partes?

Por mas que el hombre de que vamos á ocuparnos haya derramado en su
camino la sangre de sus hermanos, no por eso dejará de ser el
Libertador de un pueblo que gemia bajo el yugo de la opresion.

En la obra de la independencia de su pais que desde los primeros años
del presente siglo fué iniciada, por el espíritu mismo de la época, en
aquellas espléndidas regiones, el nombre de Bolívar fué conocido ya
entre sus compatriotas; y desde el momento en que se le vé aparecer
afiliado á la santa causa de la libertad, por su mérito personal es
honrado con el alto cargo de los intereses de Venezuela cerca de los
poderosos gobiernos de las naciones europeas.

Aun cuando no se hallase adornado de otro alguno, bastarian su
constancia, su amor sin limites ni resfriamiento por la libertad de su
pais; bastarian su génio infatigable para administrar y allegar medios
de sostener la lucha con gloria, su noble desinterés, su probidad y su
grandeza de ánimo durante los reveses de que fué víctima; bastaria, en
fin, su sana intencion, su respeto hácia el descubridor del Nuevo Mundo
y 16 años de no interrumpidos servicios prestados por su patria, que al
cabo habia de ultrajarle menospreciando sus servicios y la rectitud de
sus sentimientos, para que nuestra pluma no vacilase un solo punto en
distinguirle con el glorioso título de héroe, añadido á los que el
mismo pueblo venezolano, y á nombre de él sus representantes, le dieron,
sin duda con justicia, de Libertador y Padre de la Patria.

¿El espíritu público podia llegar á estraviarse hasta el extremo de
honrarle de una manera indebida, precisamente en los momentos en que las
exigencias de la guerra, que siempre va acompañada del desórden y el
dolor, venian á destrozar los intereses, el bienestar y aun el corazon
de los mismos que asi le aclamaban? Esta y otras consideraciones no
menos poderosos nos han dado valor para acometer la empresa de ofrecer
el retrato del célebre guerrero americano; pero como el mejor medio
indudablemente es el de pedir prestados los colores á los
acontecimientos mismos en que figuró desde su juventud, ofrecemos un
bosquejo de los mas principales en la larga lucha que los Sud-americanos
sostuvieron para conquistar su independencia.

Si nuestro pincel no ha sido empleado con acierto, no se culpe jamás á
nuestro buen deseo.

EL AUTOR.

CAPITULO PRIMERO

Introduccion.—Causas que influyeron en la sublevacion de la América del
Sud.—Llegada de unos confinados á presidio.—Primeros movimientos
revolucionarios de Venezuela.—Picton.—Publicidad de los futuros
acontecimientos.—Carbonell y Rico.—Medidas represivas.—Expatriaciones
y encarcelamientos.—Vasconcelos.—Actos con que se inauguraba en el
mando.—Sus efectos.—Gestiones patrióticas.—Miranda.—Bolívar, su
juventud, su regreso á Europa.

Entre las nobles y dignas figuras que en el glorioso cuadro de la
independencia se destacan majestuosamente durante la revolucion que
dió la libertad á las antiguas colonias españolas de la América Central
y de la América del Sud, la del esforzado caraqueño Simon Bolívar se
encuentra en primera línea al lado de las de Miranda, San Martin y Sucre,
orlada de inmortal auréola.

El ejemplo de los Estados-Unidos del Norte influyó de una manera
extraordinaria en el porvenir de los pueblos Sud-americanos, que desde
muy atrás venian experimentando la tiránica opresion de los vireyes
españoles, y el eco del santo grito de emancipacion dado por Washington
en las márgenes del Potomac, poderoso á despertar el entusiasmo patrio,
resonó en las del Magdalena, el Orinoco y el Plata, conmoviendo tambien
el corazon de los Andes.

Corria el año 1796, cuando en el puerto de la Guaira, remitidos desde
España, desembarcaron Manuel Cortés Campomanes, José Laz, Sebastian
Andrés y Juan Bautista Picornell con destino á los presidios de América,
como cabezas de cierta conspiracion, cuyo fin era dar á la monarquia
española una forma democrática despues de derribar el trono de Cárlos
IV, rey incapaz de alcanzarse por sus actos el buen nombre con que su
antecesor habla bajado al sepulcro.

Iniciados estos hombres, como la mayor parte de los españoles ilustrados
de su tiempo, en las doctrinas propaladas por la revolucion francesa, se
anunciaron desde luego con el carácter de mártires de la causa
republicana, dando pábulo por medio de sus sencillos y fáciles
principios políticos al entusiasmo liberal que habia principiado á
germinarse en el ánimo fogoso de la juventud.

Conspirábase ya en favor de las nuevas ideas, cuando Sir Tomás Picton,
gobernador inglés de la isla de la Trinidad, recibió un despacho en el
cual su gobierno le encargaba favoreciese la causa de la independencia
americana; pues por aquel entonces, rotas las buenas relaciones entre
España é Inglaterra, ésta buscaba todos los medios hábiles de hacer la
guerra á aquella, y el mencionado despacho, impreso de órden de Picton,
circuló con gran rapidez entre todos los venezolanos.

Esta determinacion del gobernador inglés tenia lugar el 26 de Junio, y
cerca un año mas tarde, el 4 de igual mes de 1797, los conspiradores
resolvian dar libertad á los encarcelados para que fuesen á buscar
auxilios extranjeros, y facilitaban la evasion de todos ellos menos Laz,
que habia sido ya remitido á su presidio hacia algun tiempo, sin que
este hecho diese lugar por parte del gobierno á otra cosa que á algunas
pobres é infructuosas averiguaciones.

La gestion de aquellos hombres decididos en contra del gobierno que los
habia expatriado, poniendo entre ellos y su suelo natural la inmensidad
de los mares, fué bastante activa y produjo algunos buenos resultados,
disponiendo favorablemente los ánimos de los americanos residentes en
Europa á la causa de las libertades patrias.

Casi todos los habitantes de la Guaira sabian que por el mes de Enero de
1798 un grande acontecimiento tendria lugar en el pais, y hablaban de
sus planes con poca reserva y sobrado calor.

Era por entonces capitan general Don Pedro Carbonell, en cuyas manos
vino la casualidad á poner el hilo de la trama, ó mas bien que la
casualidad la poca discrecion de un comerciante de Carácas, llamado Don
Manuel Montesinos y Rico, quien deseoso de hacer prosélitos se franqueó
á su barbero, mancebo timorato y de pocas luces. Este, despues de haber
descubierto el secreto á otros jóvenes de su clase, y previo acuerdo de
todos, fué á consultar el caso con un sacerdote amigo suyo llamado Don
Domingo Lander. Por boca de este y de otro clérigo llegó á oidos del
provisor, quien lo notició al capitan general.

Preso Rico y ocupados sus papeles, ofreció Carbonell á los conjurados el
perdon y olvido de su delito, siempre que se presentasen en cierto
término ante su autoridad. Semejante medida produjo grande alarma entre
todos los iniciados, despertando en sus ánimos el temor de verse
denunciados unos á otros, y corrieron de tropel á ponerse en manos de
las autoridades, con la inocente credulidad de hombres novicios en el
arte de conspirar.

Pronto las cárceles se vieron atestadas de venezolanos honrados y
laboriosos. Aun no habia corrido un mes desde la denuncia, cuando ya se
oficiaba á la Córte de España diciéndole: “que á excepcion de dos, que
habian buscado amparo en las colonias extranjeras, los demás cómplices
se hallaban presos.” Don Manuel Grial, capitan retirado y Don José Maria
España eran los referidos prófugos.

Pero en vez de perdonar y olvidar, conforme á la promesa, en Agosto del

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